Squid League se explica en una frase: cada jornada eliges un equipo, ese equipo tiene que ganar y no puedes repetirlo nunca. Todo lo demás son consecuencias de esas tres condiciones.
Es una mecánica sencilla de aprender y difícil de dominar, porque cada decisión que tomas hoy limita las que podrás tomar dentro de tres meses. Estas son las reglas completas, con lo que implica cada una en la práctica.
La regla de no repetir: cada equipo es un cartucho
Es la regla que define el juego. Una vez que eliges un equipo en una jornada, ese equipo queda descartado para ti durante el resto de esa liga. Si gastas al Barcelona en la jornada 1, no lo vuelves a tener disponible en las 37 jornadas restantes.
Esto convierte tu plantilla de equipos disponibles en un recurso que solo se agota, nunca se recupera. En una liga sobre LaLiga empiezas con 20 opciones y cada jornada tienes una menos. Y como la competición tiene 38 jornadas, la aritmética es inapelable: aunque acertaras siempre, te quedarías sin equipos antes de terminar la temporada.
La consecuencia práctica es que no puedes jugar jornada a jornada. Si eliges siempre el mejor equipo disponible, llegas a noviembre con lo peor de la categoría en la mano. Analizamos este problema a fondo, con los resultados reales de LaLiga 2025-26, en nuestra guía sobre cuántas jornadas se puede sobrevivir.
El empate elimina igual que la derrota
Solo la victoria te mantiene vivo. Si tu equipo empata, quedas eliminado exactamente igual que si hubiera perdido 4-0. No hay medias tintas ni puntos por aproximación.
Esta regla es la que más sorprende a quien viene de la quiniela, y la que más cambia el análisis. Un equipo muy difícil de batir no es lo mismo que un equipo que gana. La temporada pasada, el Rayo Vallecano firmó 10 empates en sus 19 partidos como local en LaLiga: es un rival durísimo en Vallecas y aun así una elección terrible para este juego, porque más de la mitad de las veces no te habría servido.
De los 380 partidos de LaLiga 2025-26, el 24,5% terminó en empate. Uno de cada cuatro. Ese es el porcentaje de veces que un resultado aparentemente "no malo" te habría dejado fuera.
Cómo funciona el bote
Al entrar en una liga, cada jugador aporta una cantidad fija de puntos llamada participación. Todos pagan lo mismo. Cuando un jugador queda eliminado, su participación pasa al bote, así que el bote crece a medida que la liga se estrecha.
El bote no se calcula en tu dispositivo: lo calcula el servidor a partir del número real de jugadores eliminados y de la participación configurada en esa liga. Eso evita que dos jugadores vean cifras distintas y que el valor se pueda manipular desde el cliente.
El último superviviente se lleva el bote completo. Si en una misma jornada caen todos los jugadores que quedaban vivos, el bote se reparte a partes iguales entre ellos: nadie gana, pero nadie pierde su participación por un desenlace simultáneo.
Un detalle importante: la participación se paga en puntos de la aplicación, no en dinero real. Los puntos se consiguen gratis dentro de la app mediante el bono de bienvenida, el bono diario y otras recompensas.
La ventana de selección y los estados de la jornada
Cada jornada pasa por una secuencia de estados. Primero es una jornada futura, sin nada que hacer. Cuando se abre, entra en fase de selección: ahí es cuando eliges tu equipo y puedes cambiar de opinión tantas veces como quieras.
Cuando llega la hora de cierre, la jornada pasa a estar en disputa y tu elección queda bloqueada. Si no has seleccionado nada para entonces, quedas eliminado por incomparecencia. La app envía notificaciones antes del cierre, y activarlas es la forma más sencilla de no caer eliminado por despiste, que es la causa de eliminación más tonta y más frecuente entre jugadores nuevos.
Una vez terminan todos los partidos, la jornada se cierra y el sistema calcula automáticamente quién sobrevive, a partir de los resultados oficiales de la competición. No hay validación manual ni margen de interpretación.
El voto de retiro
Existe una salida colectiva. Si los jugadores que siguen vivos votan mayoritariamente por retirarse, la liga termina de forma anticipada y el bote se reparte entre los supervivientes en lugar de quedárselo uno solo.
La mecánica está pensada para ligas que se alargan sin desenlace: cuando quedan dos o tres jugadores con equipos de sobra y la cosa puede estirarse muchas jornadas más, el retiro permite cerrar de mutuo acuerdo.
Hay una restricción que conviene conocer: si tienes un resultado pendiente de una jornada anterior, por ejemplo porque tu partido quedó aplazado, no puedes votar el retiro hasta que ese resultado se resuelva. La razón es evidente: no puedes decidir si te retiras mientras tu propia continuidad está en el aire. Sí puedes, en cambio, seguir eligiendo equipo en las jornadas siguientes.
El reenganche
Algunas ligas activan el reenganche, una segunda oportunidad que permite volver a entrar después de haber sido eliminado, pagando de nuevo la participación.
No es una regla universal: depende de cómo haya configurado la liga quien la creó, y conviene comprobarlo antes de decidir tu estrategia. Una liga con reenganche premia jugar más agresivo al principio, porque una eliminación temprana no es definitiva. Una liga sin reenganche castiga cualquier riesgo innecesario en las primeras jornadas.
Varias ligas a la vez
Puedes participar en varias ligas al mismo tiempo, y son completamente independientes entre sí. La regla de no repetir se aplica dentro de cada liga, no de forma global.
Eso significa que puedes elegir al mismo equipo en la misma jornada en dos ligas distintas sin ningún problema. También significa que puedes probar estrategias opuestas en paralelo: gastar a los grandes pronto en una liga y reservarlos en otra es la forma más rápida de entender por qué el juego no tiene una solución única.