El Mundial de Fútbol se celebra desde 1930. En ese tiempo, solo ocho selecciones diferentes han ganado el título: Brasil (5), Alemania/Alemania Occidental (4), Italia (4), Argentina (3), Francia (2), Uruguay (2), Inglaterra (1) y España (1). Un club exclusivo que revela algo fundamental: ganar un Mundial es extraordinariamente difícil.
Los primeros Mundiales: el dominio inicial
Los primeros Mundiales estuvieron marcados por el dominio sudamericano. Uruguay ganó el primero, celebrado en su propio territorio en 1930, con una final ante Argentina. Italia dominó la siguiente década con los títulos de 1934 y 1938.
La Segunda Guerra Mundial interrumpió el torneo durante doce años. Cuando el Mundial se reanudó en 1950 en Brasil, se produjo uno de los momentos más memorables de la historia: el "Maracanazo". Uruguay ganó el partido definitivo de ese torneo en el mítico estadio Maracaná, ante más de 200.000 brasileños. Esa derrota sigue siendo un trauma nacional que explica en parte la obsesión de Brasil con ganar el torneo.
La era de Brasil: los cinco títulos
Brasil tiene el récord absoluto con cinco títulos mundiales: 1958 (Suecia), 1962 (Chile), 1970 (México), 1994 (Estados Unidos) y 2002 (Corea/Japón). Es la única selección que ha participado en todos los Mundiales de la historia sin excepción.
El equipo de 1970 es considerado por muchos como el mejor equipo de la historia: Pelé, Jairzinho, Rivelino, Tostão, Carlos Alberto. Ganaron todos sus partidos y su fútbol fue una obra de arte que aún se estudia.
Desde 2002, Brasil no ha ganado un Mundial. Han pasado más de dos décadas y cuatro torneos sin que la Seleção repita, lo que explica la presión enorme sobre el equipo en el 2026.
Alemania e Italia: las otras potencias
Alemania (o Alemania Occidental durante la era dividida) ha ganado cuatro Mundiales: 1954, 1974, 1990 y 2014. La selección germana es el ejemplo perfecto de la consistencia: rara vez tiene la mejor plantilla sobre el papel, pero llega a las fases finales de los grandes torneos con una regularidad pasmosa.
Italia también tiene cuatro títulos: 1934, 1938, 1982 y 2006. La Azzurra de 1982, con Rossi en estado de gracia, y la de 2006, ganada en penaltis ante Francia con Zidane expulsado en la final, son dos de los triunfos más dramáticos de la historia del torneo.
Lo que une a Alemania e Italia es el pragmatismo: ambas prefieren ganar sin brillar antes que brillar sin ganar. Esa mentalidad les ha dado más títulos que selecciones más espectaculares pero menos eficaces.
Francia, Argentina y los campeones más recientes
Francia tiene dos títulos: 1998 (de local, en el Stade de France, con Zidane como figura absoluta) y 2018 (en Rusia, con Mbappé brillando a los 19 años). Argentina tiene tres: 1978 (de local en Buenos Aires), 1986 (México, con Maradona en el mejor torneo individual de la historia del fútbol) y 2022 (Qatar, con Messi cerrando el círculo).
El de 1986 de Argentina es el de Maradona: su gol con la mano y su golazo de todos los tiempos ante Inglaterra en cuartos son los dos momentos más icónicos de la historia del torneo.
España ganó su único título en 2010 en Sudáfrica, completando el triplete de torneos con las Eurocopas de 2008 y 2012. El gol de Iniesta en la prórroga de la final ante Países Bajos es uno de los más celebrados de la historia.
Los patrones que se repiten
Si analizas los campeones del mundo, emergen algunos patrones claros que ayudan a entender el torneo:
Los equipos anfitriones tienen ventaja estadística: Uruguay (1930), Italia (1934), Inglaterra (1966), Alemania Occidental (1974), Argentina (1978) y Francia (1998) ganaron siendo locales. Cinco de los primeros once Mundiales los ganó el anfitrión.
Los campeones defensores rara vez repiten: solo Brasil lo ha hecho (1958 y 1962). El efecto de ser campeón parece generar más presión que ventaja.
El perfil del equipo campeón suele combinar una defensa muy sólida con al menos un jugador capaz de decidir partidos de forma individual. Sin ese combinación, las probabilidades de llegar a la final se reducen notablemente.